En una película lamentable uno de los actores suelta: “que recibas ayuda de alguien no significa que hayas fracasado, significa que no estás solo”. Esto me hizo pensar que en cualquier vertedero puedes encontrar un tesoro. Luego me hizo pensar en una escuela imaginaria para enseñar a hablar a la gente de manera artística.

El curso dura uno o dos días, y los profesores cuentan con material suficiente para enseñar al alumnado a utilizar un lenguaje apropiado para sembrar de poesía nuestra rutinaria y adoquinada existencia, así un fontanero podrá dar un giro radical a su lenguaje, y lo que antes era “esta junta pierde agua” ahora será “la relación entre estas dos tuberías pasa por un momento de crisis, sequemos estas lágrimas y reforcemos la relación para que nunca más pasen por esto”.

Una ejecutiva de cuentas dejará de decir cosas como “no hemos llegado a los objetivos” y ahora sonará así: “llenar de cariño nuestras acciones no fue suficiente para llegar al corazón de nuestros clientes”.

Un taxista tras pasar por la escuela hará preguntas como esta: “dígame la calle y si quiere que me calle».

La panadera dejará de ser dependienta para convertirse en un “pedazo de pan”. El mecánico dejará de usar términos como “siniestro total”, o “desguace” y dirá cosas como “su coche lo ha dado todo” o “siempre se van los mejores”.

Parece algo cursi, pero ¿no era cursi que en mitad de Acorralado alguien dijera que “lo que tú llamas infierno, Rambo lo llama hogar”.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *